
Dulce de membrillo es una obra de ficción construida con materiales verdaderos que constituye un vivo testimonio de los años de plomo que precedieron a la transición de la dictadura a la democracia en España.
El autor rescata las memorias desmembradas de un viejo periodista, Carlos Izquierdo, que recurre a los pasajes de una terapia psicoanalítica para referirse a los sucesos singulares de su existencia: el naufragio de la niñez en un correccional de la Iglesia, los desvaríos de la adolescencia, los riesgos del compromiso político en el ocaso del franquismo, las fatigas amorosas y las pasiones obstinadas en los tiempos convulsos de la revolución de las costumbres y las renuncias del periodismo a destapar las trampas y mentiras de los dueños del mundo.
Los recuerdos de Carlos Izquierdo, ordenados y reescritos por su hija Elena con una prosa deslumbrante, se alternan con los testimonios de las tres mujeres de su vida, dispuestas, cada una a su manera, a protegerse del poder de los hombres, incluido el protagonista de esta historia singular, que constituye tanto un homenaje a cuantos lucharon en su día por la libertad y la justicia como un alegato inmisericorde contra las religiones y las patrias.
Joan B. Duran ha ejercido el oficio de periodista desde los tiempos en los que los diarios, además de contener noticias, servían para envolver la merluza. Durante la Transición y aun antes, en la clandestinidad, dirigió un par de revistas de izquierda y después trabajó veinte años en un periódico progresista hasta poco antes de que dejara de serlo. Además de manuales de estilo, escribió centenares de artículos en los que trató de desenmascarar a los autores y los cómplices de los abusos y atropellos cometidos contra los peatones de la Historia. Dulce de membrillo es su primera novela.